“En 20 años, la diferencia entre ricos y pobres no será económica, sino genética”
-En la actualidad ya se puede hacer una secuenciación del genoma a un niño para saber si va a ser propenso a determinadas enfermedades.
-Así es, pero se suele hacer el exoma, que tiene un coste de unos 1.000 euros, porque el genoma es más caro –unos 5.000 euros–.
-¿Qué fiabilidad tiene?
-Toda la que se quiera. Algunas cosas son obvias. Por ejemplo, si una niña tiene una mutación en BRCA-1 o BRCA-2, se sabe que será propensa a tener cáncer de mama. Pero que te digan que en lugar de una probabilidad de un 5% es de un 7%, no sé si tiene mucho sentido.
-No merece la pena vivir amargado.
-Si no hay antecedentes familiares, hoy en día no mucho, pero dentro de cinco o 10 años evidentemente sí. Se tendrá una idea global porque muchas veces la propensión a una enfermedad es la suma de muchas mutaciones en los genes combinados con un estilo de vida. Como prevención es útil.
-Usted y su centro son un referente mundial en biología sintética, un tema, sin duda, controvertido.
-La vida artificial, que debo aclarar será una vida muy tonta, es el menor problema ético que nos vamos a encontrar. Si se llega a modificar el genoma humano de forma racional se nos van a plantear otros muchos más importantes.
-¿Por ejemplo?
-Si a un padre le dicen que si le cambian el genoma a su hijo éste no va a tener cáncer ¿qué hará? En ese momento, la diferencia entre los ricos y los pobres ya no será sólo económica, sino genética.
-¿Y cuándo prevé que será posible cambiar el genoma a alguien?
-En 20 o 30 años. La ciencia no es buena ni es mala, es la aplicación la que da la bondad o la maldad.
-Pero se investiga para que eso pueda suceder.
-No, se está investigando para entender cómo se puede modificar el genoma. Tiene muchas aplicaciones sin necesidad de cambiar la línea germinal, como es la terapia génica, que se utiliza para corregir enfermedades genéticas de niños que nacen con un problema... y sólo entendiendo como funciona el genoma humano podemos atajar esos males.
-Pero para investigar se necesita financiación, ¿qué pasará con el CRG si no cambia la situación económica?
-La Generalitat está haciendo un esfuerzo enorme por preservar la investigación en Cataluña y yo soy optimista. Creo que no nos van a dejar caer, pero si no hay ningún cambio, en dos años habrá un problema gordo.
-El mecenazgo sería una salida.
-O como ocurre en EE UU, que un centro de investigación tenga la posibilidad de que la gente done dinero.
-¿Esto es algo que se contempla en la Ley de la Ciencia?
-Esta ley se ha pervertido mucho. La presión de los sindicatos ha llevado a una ley de funcionariado.
-Al menos se creará la Agencia Estatal de Investigación.
-Tendría que ofrecer una perspectiva de futuro y al mismo tiempo una cierta flexibilidad. Lo mismo que no es justo que porque el Estado te de dinero para hacer una tesis te tenga que prometer un puesto de trabajo de por vida, también es una barbaridad que no haya una perspectiva de futuro.
-Ahí están los Ramón y Cajal.
-No se puede crear un programa como ese, traerte a alguien y después de cuatro años decirle puerta sin ninguna perspectiva y sin que haya un sistema de evaluación estricta.
-El CRG es el único centro en España que evalúa a los investigadores cada cuatro años. En estos 10 años de andadura ¿se ha ido alguno?
-Si, se han ido tres.