Guillote
30-10-2009, 11:33:35
Cubics era el proyecto de la Santa Coloma que representaba Bartomeu Muñoz. Una operación ambiciosa en una ciudad modesta: viviendas, un hotel con vistas al corredor del Besòs. Arquitectura de primerísimo nivel con la firma de Eduardo Soto de Moura. Barcelona a la vista. Una operación urbanística que debía levantar el espíritu de la ciudad y que, finalmente, ha acabado por hundir la moral de los vecinos.
Pero el proyecto de Soto de Moura no era el plan original cuando empezó todo este embrollo, hace ahora ocho años. Entonces el ayuntamiento de Santa Coloma todavía estaba presidido por la alcaldesa Manuela de Madre y la ciudad atravesaba una situación financiera insostenible.
En junio de 2001 el municipio decidió llevar a concurso la venta de dos parcelas que sumaban casi 13.000 metros cuadrados cuya propiedad compartían el ayuntamiento y el Consell Comarcal del Barcelonés. Aparejado a la venta, los compradores asumían la construcción de vivienda protegida, un hotel y un centro comercial y de ocio de 11.600 metros cuadrados. La venta se adjudicó a un grupo de tres empresas, entra las que figuraba la constructora de obra civil Proinosa, cuyo presidente, Josep Singla, está declarando hoy ante el juez Garzón junto al resto de detenidos.
La operación se cerró por 12 millones de euros, una cifra que estaba muy por debajo del precio pero que en cambio todos los grupos políticos (en aquel momento el PSC gobernaba en coalición con ICV y CiU y sólo el PP estaba en la oposición) aceptaron.
Aparentemente aquel buen precio garantizaba unos ingresos que la ciudad necesitaba como el aire. Al menos esa fue la explicación que recibieron entonces quienes apoyaron la decisión. Ahora, en cambio, algunos creen ver en ella el origen de una conspiración: "vendieron barato y luego cambiaron el proyecto e incrementaron el valor exponencialmente" asegura Lluís Moreno, concejal del PP de Santa Coloma.
Más allá de si hubo o no conspiración, lo cierto es que el proyecto que arranca de aquella venta ha sufrido alteraciones que han incrementado su valor.
Las tres compañías que habían ganado el concurso, Proinosa, Excover y Construcciones Riera constituyeron en febrero de 2002 una empresa para gestionar la operación. Ahí nació Centro Comercial Gramenet, una sociedad cuyos administradores iniciales eran el propio Singla, Francesc Fernández Joval, consejero delegado de Construcciones Riera y Jorge Muntadas Pascual, hoy ex propietario de Excover.
Pero en 2004, dos años después de que asumiera la alcaldía de la ciudad Bartomeu Muñoz, la gestora del proyecto no había puesto ni un gramo de cemento sobre la parcela. A pesar del buen precio con el que fue adquirida, la empresa reclamó formalmente al ayuntamiento una modificación sustantiva del proyecto porque consideraba que el que compró en 2001 era inviable.
En la nueva propuesta que hizo la empresa desaparecía el centro comercial pero se conservan unas salas de cine, la superficie destinada a hotel se reducía, se incrementaba ligeramente la superficie consagrada a vivienda protegida. Todos los recortes permitirían consagrar 12.000 metros cuadrados a la edificación de una torres donde albergar 132 viviendas de mercado libre.
La operación había dado así un salto cualitativo. Entre tanto, este mismo año, la empresa promotora registra un cambio que será muy relevante en esta historia. Los tres administradores originales abandonan sus cargos y aparecen Alejando Pretus y Antonio Peñarroja. Pretus, es uno de los miembros del despacho barcelonés investigado por blanqueo y del que arranca la operación del juez Garzón que ha llevado a las detenciones practicadas el pasado martes.
Pese al cambio sustantivo del proyecto original y al golpe de timón practicado en la empresa promotora, el gobierno de la ciudad dará luz verde en julio del 2004 al cambio inicial de las condiciones del contrato original sin abrir un nuevo concurso como le sugerían los grupos de la oposición. La aprobación contará con los únicos votos a favor del PSC que en aquel momento contaba con mayoría absoluta. Esta aprobación se realiza justo dos meses después de que la empresa promotora registre los cambios de administrados y el desembarco de Pretus.
A finales de año, se realizará la aprobación definitiva que esta vez, en cambio, sin contará con el apoyo de CiU, en virtud de un acuerdo que obliga a la empresa constructora, como contraprestación a los cambios del proyecto, a hacer una residencia para ancianos o bien a pagar –como acabará ocurriendo– 3 millones de euros. Las 132 viviendas inicialmente demandadas pasan a 110 que se alzarán en un edificio de 14 plantas. Ahora sí, ya ha nacido Cubics.
Pero no han acabado aquí los contratiempos. En mayo de 2005, los dos nuevos administradores, que sólo un año antes habían desembarcado en la empresa desaparecen. Alejandro Pretus y Antonio Peñarroja dejan sus cargos y, en los dos años siguientes, se suceden dos nuevos administradores hasta que en 2007 la empresa es absorbida por Prosavi, una constructora que, hasta aquel momento, trabajaba fundamentalmente en el litoral andaluz y que ahora no sólo actuará en Cubics sino que también intervendrá en la rehabilitación del barrio viejo de Santa Coloma.
Pero ni tan siquiera la entrada de esta empresa cierra el proyecto definitivamente. Mientras la grúas ya están trabajando, en septiembre de 2008, se realiza un nuevo cambio de la orientación del plan a instancias de los nuevos gestores que otra vez, juzgan inviable toda la operación tal y como está planteada. La crisis aprieta y en lugar de las 110 viviendas de mercado libre se propone construir 150 de menor tamaño destinadas al alquiler asequible. El centro comercial vuelve a menguar del mismo modo que las viviendas protegidas. De nuevo es el PSC de Bartomeu Muñoz quien dará el sí a los cambios.
Cubics debía ser un símbolo y lo será, pero de todo lo contrario a lo que se pretendía.
http://www.lavanguardia.es/politica/noticias/20091030/53814426762/cubics-el-plan-que-iba-a-levantar-una-ciudad-y-la-hundio.html
Pero el proyecto de Soto de Moura no era el plan original cuando empezó todo este embrollo, hace ahora ocho años. Entonces el ayuntamiento de Santa Coloma todavía estaba presidido por la alcaldesa Manuela de Madre y la ciudad atravesaba una situación financiera insostenible.
En junio de 2001 el municipio decidió llevar a concurso la venta de dos parcelas que sumaban casi 13.000 metros cuadrados cuya propiedad compartían el ayuntamiento y el Consell Comarcal del Barcelonés. Aparejado a la venta, los compradores asumían la construcción de vivienda protegida, un hotel y un centro comercial y de ocio de 11.600 metros cuadrados. La venta se adjudicó a un grupo de tres empresas, entra las que figuraba la constructora de obra civil Proinosa, cuyo presidente, Josep Singla, está declarando hoy ante el juez Garzón junto al resto de detenidos.
La operación se cerró por 12 millones de euros, una cifra que estaba muy por debajo del precio pero que en cambio todos los grupos políticos (en aquel momento el PSC gobernaba en coalición con ICV y CiU y sólo el PP estaba en la oposición) aceptaron.
Aparentemente aquel buen precio garantizaba unos ingresos que la ciudad necesitaba como el aire. Al menos esa fue la explicación que recibieron entonces quienes apoyaron la decisión. Ahora, en cambio, algunos creen ver en ella el origen de una conspiración: "vendieron barato y luego cambiaron el proyecto e incrementaron el valor exponencialmente" asegura Lluís Moreno, concejal del PP de Santa Coloma.
Más allá de si hubo o no conspiración, lo cierto es que el proyecto que arranca de aquella venta ha sufrido alteraciones que han incrementado su valor.
Las tres compañías que habían ganado el concurso, Proinosa, Excover y Construcciones Riera constituyeron en febrero de 2002 una empresa para gestionar la operación. Ahí nació Centro Comercial Gramenet, una sociedad cuyos administradores iniciales eran el propio Singla, Francesc Fernández Joval, consejero delegado de Construcciones Riera y Jorge Muntadas Pascual, hoy ex propietario de Excover.
Pero en 2004, dos años después de que asumiera la alcaldía de la ciudad Bartomeu Muñoz, la gestora del proyecto no había puesto ni un gramo de cemento sobre la parcela. A pesar del buen precio con el que fue adquirida, la empresa reclamó formalmente al ayuntamiento una modificación sustantiva del proyecto porque consideraba que el que compró en 2001 era inviable.
En la nueva propuesta que hizo la empresa desaparecía el centro comercial pero se conservan unas salas de cine, la superficie destinada a hotel se reducía, se incrementaba ligeramente la superficie consagrada a vivienda protegida. Todos los recortes permitirían consagrar 12.000 metros cuadrados a la edificación de una torres donde albergar 132 viviendas de mercado libre.
La operación había dado así un salto cualitativo. Entre tanto, este mismo año, la empresa promotora registra un cambio que será muy relevante en esta historia. Los tres administradores originales abandonan sus cargos y aparecen Alejando Pretus y Antonio Peñarroja. Pretus, es uno de los miembros del despacho barcelonés investigado por blanqueo y del que arranca la operación del juez Garzón que ha llevado a las detenciones practicadas el pasado martes.
Pese al cambio sustantivo del proyecto original y al golpe de timón practicado en la empresa promotora, el gobierno de la ciudad dará luz verde en julio del 2004 al cambio inicial de las condiciones del contrato original sin abrir un nuevo concurso como le sugerían los grupos de la oposición. La aprobación contará con los únicos votos a favor del PSC que en aquel momento contaba con mayoría absoluta. Esta aprobación se realiza justo dos meses después de que la empresa promotora registre los cambios de administrados y el desembarco de Pretus.
A finales de año, se realizará la aprobación definitiva que esta vez, en cambio, sin contará con el apoyo de CiU, en virtud de un acuerdo que obliga a la empresa constructora, como contraprestación a los cambios del proyecto, a hacer una residencia para ancianos o bien a pagar –como acabará ocurriendo– 3 millones de euros. Las 132 viviendas inicialmente demandadas pasan a 110 que se alzarán en un edificio de 14 plantas. Ahora sí, ya ha nacido Cubics.
Pero no han acabado aquí los contratiempos. En mayo de 2005, los dos nuevos administradores, que sólo un año antes habían desembarcado en la empresa desaparecen. Alejandro Pretus y Antonio Peñarroja dejan sus cargos y, en los dos años siguientes, se suceden dos nuevos administradores hasta que en 2007 la empresa es absorbida por Prosavi, una constructora que, hasta aquel momento, trabajaba fundamentalmente en el litoral andaluz y que ahora no sólo actuará en Cubics sino que también intervendrá en la rehabilitación del barrio viejo de Santa Coloma.
Pero ni tan siquiera la entrada de esta empresa cierra el proyecto definitivamente. Mientras la grúas ya están trabajando, en septiembre de 2008, se realiza un nuevo cambio de la orientación del plan a instancias de los nuevos gestores que otra vez, juzgan inviable toda la operación tal y como está planteada. La crisis aprieta y en lugar de las 110 viviendas de mercado libre se propone construir 150 de menor tamaño destinadas al alquiler asequible. El centro comercial vuelve a menguar del mismo modo que las viviendas protegidas. De nuevo es el PSC de Bartomeu Muñoz quien dará el sí a los cambios.
Cubics debía ser un símbolo y lo será, pero de todo lo contrario a lo que se pretendía.
http://www.lavanguardia.es/politica/noticias/20091030/53814426762/cubics-el-plan-que-iba-a-levantar-una-ciudad-y-la-hundio.html