Guillote
07-01-2010, 09:28:10
El centro comercial Aranjuez Plaza debía haber abierto sus puertas la pasada primavera, pero recién estrenado el invierno, y en lo que debería ser su primera campaña de rebajas, la enorme superficie promovida por Superco se alza, imponente, silenciosa y cerrada en el corazón del llamado PAU de La Montaña, a pocos metros del Hospital del Tajo y flanqueado por el hotel Barceló Aranjuez y por el Gran Casino del mismo nombre.
A 47 kilómetros del centro de Madrid y a 35 de Toledo, el Aranjuez Plaza se pensó como un gran polo de atracción comercial para su área de influencia, que los promotores estimaron en cerca de 300.000 personas que actualmente tienen que desplazarse hasta Getafe (a 30 kilómetros) en busca de oferta comercial y de ocio.
«Aquí no hay nada. Para comprar tenemos que bajar a Aranjuez», explica Marimar, propietaria de una de las viviendas unifamiliares construidas en La Montaña, aunque aún no se ha trasladado y continúa viviendo en la capital del municipio. Mientras pasea a su perro, Dino, insiste en la «necesidad» de que el centro comercial se abra: «Esto está abandonado, no hay nada. Necesitamos que el centro eche a andar».
Al otro lado de la avenida desde la que, vallada, se ve una panorámica del párking del complejo comercial, proyectado con 4.200 plazas, y del acceso a la construcción de Superco, acaba de abrir sus puertas la única oferta de alimentación existente en el nuevo barrio: un Mercadona que ocupa la planta baja de otra edificación absolutamente desierta. El establecimiento de la cadena valenciana, operativo desde hace apenas mes y medio, es el punto neurálgico de la escasa actividad de la zona, en la que, según fuentes municipales, están censadas unas 3.300 personas. Algunos vecinos haciendo compras en el súper, inmigrantes y dispersos jugadores de golf -el macroproyecto inicial de Fadesa contemplaba además un campo de golf- integraban ayer el casi desierto mapa humano de lo que se pensó como un área de confort y servicios.
http://www.lavozdegalicia.es/dinero/2010/01/06/0003_8210032.htm
A 47 kilómetros del centro de Madrid y a 35 de Toledo, el Aranjuez Plaza se pensó como un gran polo de atracción comercial para su área de influencia, que los promotores estimaron en cerca de 300.000 personas que actualmente tienen que desplazarse hasta Getafe (a 30 kilómetros) en busca de oferta comercial y de ocio.
«Aquí no hay nada. Para comprar tenemos que bajar a Aranjuez», explica Marimar, propietaria de una de las viviendas unifamiliares construidas en La Montaña, aunque aún no se ha trasladado y continúa viviendo en la capital del municipio. Mientras pasea a su perro, Dino, insiste en la «necesidad» de que el centro comercial se abra: «Esto está abandonado, no hay nada. Necesitamos que el centro eche a andar».
Al otro lado de la avenida desde la que, vallada, se ve una panorámica del párking del complejo comercial, proyectado con 4.200 plazas, y del acceso a la construcción de Superco, acaba de abrir sus puertas la única oferta de alimentación existente en el nuevo barrio: un Mercadona que ocupa la planta baja de otra edificación absolutamente desierta. El establecimiento de la cadena valenciana, operativo desde hace apenas mes y medio, es el punto neurálgico de la escasa actividad de la zona, en la que, según fuentes municipales, están censadas unas 3.300 personas. Algunos vecinos haciendo compras en el súper, inmigrantes y dispersos jugadores de golf -el macroproyecto inicial de Fadesa contemplaba además un campo de golf- integraban ayer el casi desierto mapa humano de lo que se pensó como un área de confort y servicios.
http://www.lavozdegalicia.es/dinero/2010/01/06/0003_8210032.htm